¿Qué influye en la calidad de un vino?

Vamos a contaros de forma breve y muy generalizada cuales son algunos de los factores que influyen en la calidad de un vino antes de que la uva entre en la bodega:

El clima:

En las zonas mas frías, más atlánticas, los vinos tienen más acidez y menos graduación.  Son más aromáticos.

Por el contrario en las zonas más cálidas tienen más graduación y menos aromas.

A partir de aquí influyen muchos factores como la cercanía de mares, lagos o ríos, la altura, la pendiente, la orientación del viñedo, que el año sea lluvioso o seco,  cuando ha llovido y en consecuencia el estado sanitario de la vendimia, el estado de maduración, la temperatura, la luz, el suelo…en fin como veis un rompecabezas

El viñedo:

También es importante saber las técnicas de cultivo, que el viñedo sea cultivado en vaso o en espaldera, el marco de plantación, el tipo de suelo, la edad de la viña, que tenga o no riego por goteo, los tratamientos sanitarios, productos utilizados, técnicas de laboreo, que tipo de vino queremos elaborar y si queremos limitar la producción para mejorar la calidad, si  se va a llevar a cabo la recogida de la uva en cajas o en remolques, cuanto tiempo tardara en llegar a la bodega, cual es el momento idóneo de vendimiar para conseguir un estado óptimo de maduración fenólica,

Es pues un trabajo que empieza cada año con la poda de invierno y continua hasta el día en que vendimiamos y llevamos la uva a la bodega. Todo el ciclo vegetativo de la viña

Un proceso maravilloso que se repite cada año y nunca de la misma forma.

A partir de la llegada de la uva a la bodega, esto suponiendo que no haya habido heladas o granizos que mermaran o arruinaran la vendimia, toma las riendas el enólogo que con su saber hacer se encargará de conseguir cada año el mejor vino posible.

Cuando nuestro objetivo es la excelencia cada detalle es importante, cada decisión influye en el resultado final, cada factor puede cambiar la añada.

No hay dos cosechas iguales si se hace un vino de calidad.

Y no olvidéis nunca que el enólogo es el “cocinero”, y si el viticultor no le entrega una materia prima de primera calidad, por bueno que sea nuestro enólogo, y doy fe que el mío lo es, no podrá obtener la máxima expresión de esa uva.

Y cuando se aspira a lo máximo nunca estamos del todo satisfechos.

Lo más importante es saber que es un producto natural, que  nos acompaña desde tiempos remotos, que forma parte de nuestra cultura y que en el caso de la variedad bobal es tan antiguo como la civilización mediterránea. Un legado del que enorgullecerse.